Aprovechando la rueda de prensa dada por la Alcaldesa y algunos concejales para anunciar los premios de periodismo, le hemos preguntado algunas cuestiones sobre la retirada del escudo de la plaza de las Palomas y que ha creado cierta polémica.

La Alcaldesa ha manifestado que su retirada se ha hecho ni más ni menos que en cumplimiento de la Ley Nacional para la retirada de este tipo de símbolos, “contamos con un informe de un prestigioso profesor de la universidad de Granada y muy vinculado a la Ley de la Memoria Histórica, D. Rafael Gil Bracero, y que se solicitó a propósito de una moción aprobada en el pleno del Ayuntamiento en julio de 2015, y en el que viene a decir que el escudo es contrario al ordenamiento legal vigente y contrario a la memoria democrática de Andalucía.

Por lo tanto se ha quitado porque hay que cumplir la ley, pero hay que destacar primero: que el informe se le pasó al portavoz del grupo Popular para que fuera contrastado y presentara alegaciones y todavía estamos esperando, y segundo: es que patrimonialmente y culturalmente, nos avala un informe de cultura que viene a decir que es un escudo de la postguerra y que además por acuerdo unánime de la comisión de patrimonio dice textualmente, que se informa favorablemente la retirada del mismo, con la sugerencia de que “el acabado de la piedra sea el resulte del picado del escudo como testimonio de su eliminación”, teníamos entendido que estaba anclado a cuatro puntos y que se podía retirar de una pieza, pero cuando fueron a retirarlo no fue posible.

Creo que hay en Guadix cuestiones más importantes que afectan a nuestros vecinos, manifiesta la Alcaldesa.

Iván López Ariza, manifiesta que el deseo del Ayuntamiento era haber sacado el escudo totalmente como así se nos había dicho por parte de los técnicos, pero una vez que se iniciaron los trabajos se pudo comprobar que no era posible, el material era arenisca. Lo deseable hubiese sido quitarlo entero, documentarlo y dejarlo para el museo de la ciudad, pero la realidad física nos ha dicho que no era posible. Una vez que se ha hecho el agujero para la colocación del mecanismo del reloj, el arquitecto técnico observó que la piedra tenía un espesor de más de 17 cm de espesor,  y que complicaba enormemente su retirada, además puedo asegurar que no ha habido ni mala fé ni falta de palabra, concluía.

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