Pese a que las campañas de información y prevención aumentan, y la concienciación de la sociedad es cada vez mayor, aún la lacra de la violencia de género se mantiene en la sociedad y, cada año, son muchas las mujeres asesinadas o maltratadas. 

Con ocasión del 25-N, Carmela Rull, especialista en tratar a mujeres maltratadas, y que es vocal de la Comisión de Psicología e Igualdad del Género del Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Oriental (Copao), responde a cuestiones sobre ese terrorismo machista que aún azota a diario.

¿Cuál es la importancia del tratamiento psicológico de una mujer que ha sido o está siendo víctima de violencia de género?

La intervención por parte de los profesionales de la psicología es de vital importancia, ya que es a través de este tipo de intervenciones con las que la mujer toma conciencia del problema y es capaz de desarrollar distintas formas de afrontamiento. El proceso de violencia de género es largo y ocupa, en muchos casos, gran parte de la vida de las mujeres. Es por esto que la atención psicológica ha de formas parte en todas y cada una de estas fases, desde la misma detección, como en procesos de denuncia o judiciales, como en la resolución.

¿Cómo llegan estos casos al profesional de la psicología? ¿Por voluntad propia?

Las formas de llegada se han ido diversificando. En estos últimos años se han realizado campañas de rechazo a la violencia de género, de información y concienciación y, lo más importante, se ha legislado para proteger a la mujer y erradicar este tipo de violencia. Es por esto que son las propias instituciones las que, a través de los servicios sanitarios, sociales o judiciales, principalmente, derivan a la atención psicológica no solo a las mujeres, sino también a sus hijos e hijas.

Por otro lado, la información cada vez más extendida y precisa a través de medios de comunicación o de las asociaciones, por ejemplo, hace que las mujeres tomen conciencia de que lo que están viviendo no es normal, aunque el sistema patriarcal aún dominante socialmente lo valide en algunos casos. Poco a poco se va tomando conciencia y deciden de manera individual acudir a un profesional de la psicología donde libremente puede expresar lo que les sucede.

¿Existen tratamientos subvencionados para estas mujeres en el caso de que no tengan recursos propios o los pagan de manera privada?

Sí existen programas de intervención y asesoramiento gratuitos, tanto de forma grupal como individual, a las mujeres víctimas de violencia de género y a sus hijos e hijas. Estos programas son facilitados por la Junta de Andalucía, Instituto Andaluz de la Mujer, diputaciones y ayuntamientos, y están subvencionados por el pacto de estado contra la violencia de género. En muchos casos son realizadas las intervenciones por asociaciones feministas u otras instituciones defensoras de los derechos de las mujeres y sus hijos e hijas. En concreto, en Andalucía los colegios profesionales de psicología a través de su fundación desarrollan la licitación de atención grupal a mujeres víctimas de violencia tanto en municipios como en capitales.

Hay algunas mujeres que tienen recursos económicos suficientes y prefieren acudir a un profesional de la psicología de manera privada, facilitando así su anonimato, ya que aún hay cierto rechazo a reconocer públicamente que se vive una situación de maltrato y también miedo a la estigmatización social.

¿En qué consiste la terapia?

Una vez realizada la entrevista y un buen análisis funcional, el objetivo principal es recomponer a la mujer víctima. Para ello se utilizan distintas técnicas propias de la psicología y van a depender de la severidad de los síntomas. En muchos casos presentan problemas de estrés postraumático y trastornos de tipo adaptativo, depresión, ansiedad… Hay que fortalecer emocionalmente y generar habilidades de afrontamiento. La mujer víctima de violencia, en la mayoría de los casos, ha estado expuesta durante mucho tiempo, años con ciclos de tensión y explosión de intensidad variable, con momentos de falsa calma. El proceso no termina con la denuncia o con el distanciamiento del agresor, es un proceso largo para el cual la fortaleza psicológica es muy importante.

¿Cuándo pueden recuperar una vida normal?

La recuperación depende de determinadas variables, como si hay hijos e hijas, si se ha formulado denuncia o no, si está dentro de un proceso judicial… Lo cierto es que la fortaleza psicológica, el apoyo de la familia y amistades, la no estigmatización, la no victimización, entre otras, son importantes para recuperar la confianza en la vida, en el futuro. La esperanza y la confianza en ella, en su capacidad, en sus fortalezas, desarrollar habilidades de afrontamiento y seguridad, garantizarían lo que se denominaría una normalidad.

¿Cuáles son los beneficios de una intervención psicológica?

Indudablemente, la mejora de la confianza, autoestima, el desarrollo de habilidades de afrontamiento y seguridad. La intervención psicológica habría de estar presente durante todo el proceso, desde que la mujer toma conciencia de la situación que está viviendo, con la separación, con la denuncia, con el proceso judicial, etc. Los beneficios son que mujer e hijos e hijas sean capaces de afrontarlo y prevenir los daños psicológicos que se puedan derivar, así como prevenir posibles relaciones futuras con las mismas características.

¿Hay terapias dirigidas a maltratadores?

Uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos con los agresores es la rigidez mental y la falsa creencia de que no necesitan ayuda; piensan que el problema lo tiene ella. Por eso son muy pocos los que de manera voluntaria acuden a programas terapéuticos. Aquellos que están cumpliendo condena y están en instituciones penitenciarias sí pueden acudir a programas de tratamiento. Asociaciones de hombres por la igualdad también desarrollan programas terapéuticos entre otros, junto a algunas instituciones que tienen programas desarrollados, pero no son muy numerosos.

Cuando nos referimos a violencia de género pensamos mayoritariamente en la agresión física, pero ¿y la psicológica?

El maltrato psicológico es el primero que se inicia y se realiza de manera sutil. La mujer, en la mayoría de los casos, no lo percibe. Se fundamenta en una sociedad y cultura patriarcal donde la desigualdad y la sumisión por parte de la mujer al poder masculino está mayoritariamente aceptada. Aún a día de hoy, con todas las campañas de prevención e información sobre violencia de género, algunas mujeres continúan con la expresión “nunca me ha pegado” cuando hacen referencia a la situación vivida de maltrato con su pareja. Es la agresión física, en muchos casos, el detonante para formular una denuncia y dejar la relación. Con el maltrato psicológico se reconoce como tal, pero hay cierta esperanza a que el maltratador cambie, ya que es un periodo de montaña rusa emocional en el que, al mismo tiempo que la mujer recibe insultos o desprecios, también el maltratador puede decirle que sin ella no puede vivir y que la ama, creando una relación tóxica que se puede alargar en el tiempo durante muchos años. También pueden suceder otro tipo de violencias como la económica o la sexual.

¿A qué edad es más frecuente que una mujer sea víctima de violencia de género?

A cualquier edad. La variable que diferencia este tipo de violencia de otras es, precisamente, la condición de ser mujer; es una violencia que se ejerce contra la mujer por ser mujer. Sí podríamos diferenciar edades en los tipos de violencia. Por ejemplo, la violencia a través del móvil o las redes se da más en mujeres jóvenes, y en estas el tiempo de exposición al maltrato también es menor que en mujeres de más edad, donde las costumbres sociales del sistema patriarcal de convivencia pesan en la decisión de dejar la relación, así como en muchos casos la dependencia económica. Desgraciadamente, la violencia de género que sufren las mujeres mayores o las menores son las menos visibles.

¿Cómo cree que está afectando el Covid-19 a la violencia de género?

Desde luego la agrava en cuanto a que la mujer y sus hijos permanecen en casa con el maltratador, por lo que la vulnerabilidad es mayor junto al sentimiento de indefensión. Las campañas para enviar mensajes de que no están solas han aumentado desde la administración y, en concreto, desde el Copao se ha creado un banco de recursos informativos al que poder recurrir para ayudar tanto a profesionales de la psicología a abordar situaciones de su ámbito profesional como para las propias mujeres y sus hijos.

¿Ofrecen las distintas administraciones los medios suficientes para luchar contra la violencia de género?

Si fuesen suficientes no tendríamos tantos asesinatos. Pero sí es cierto que la sensibilidad y el compromiso es cada vez mayor. Se crean programas, como VIOGEM, se realizan pactos de Estado, hay observatorios de violencia de género, pactos a nivel europeo. Lo cierto es que el nivel de concienciación y compromiso cada vez es mayor, pero no suficiente. Hay que continuar fomentando la prevención y la educación en igualdad con perspectiva de género.

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