El próximo domingo 22 de noviembre, a las 19, 00 en el teatro Mira de Amescua, la Banda Sinfónica Ciudad de Guadix regresa con una nueva propuesta de nuestro ciclo Otoño e Invierno 2026/2027, que este curso lleva por lema «El arte de emocionar».
Y esta vez os invitamos a un viaje extraordinario: comenzaremos a orillas del océano Atlántico y terminaremos recorriendo las estrellas. Por el camino encontraremos algunas de las páginas más impresionantes de la música sinfónica y del cine.
La primera parte estará dedicada a Marea Negra, Sinfonía n.º 1, del compositor Antón Alcalde, una obra que nos devuelve a noviembre de 2002, cuando el hundimiento del petrolero Prestige provocó una de las mayores catástrofes medioambientales de nuestra historia reciente. A través de sus cuatro movimientos, la música nos habla de la belleza del paisaje gallego, de la tragedia y de aquella inmensa marea de solidaridad que movilizó a miles de voluntarios para limpiar sus costas. Una partitura de enorme fuerza expresiva que nos recuerda también de lo que somos capaces cuando decidimos ayudarnos unos a otros.
Después levantaremos la mirada hacia el universo.
La segunda parte es una propuesta que hemos querido llamar «Una sinfonía imaginaria». Hemos reunido músicas de tres compositores y épocas diferentes, buscando un hilo conductor que nos permita escucharlas como partes de una misma historia. Y para ello hemos elegido un camino que nos lleva desde la música sinfónica hasta el cine, y del cine nuevamente a la música sinfónica.
Comenzaremos con el sobrecogedor Amanecer de Así habló Zaratustra, de Richard Strauss. Compuesta en 1896 e inspirada en la obra filosófica de Friedrich Nietzsche, esta música nació de la voluntad de Strauss de expresar la evolución del ser humano y su búsqueda del conocimiento. Más de setenta años después, Stanley Kubrick escogió precisamente ese amanecer para su película 2001: Una odisea del espacio, convirtiéndolo en uno de los momentos más célebres de la historia del cine. Una música que nació para reflexionar sobre la humanidad acabó acompañando una película que se pregunta por su origen y su destino en el universo.
A continuación escucharemos Marte, Urano y Júpiter, de Los planetas, de Gustav Holst. Escrita entre 1914 y 1916, esta obra no pretendía describir los planetas desde la astronomía, sino evocar los caracteres que la astrología les atribuía. Su extraordinaria riqueza orquestal acabaría influyendo decisivamente en el lenguaje de la música cinematográfica.
Y aquí aparece John Williams. Cuando George Lucas preparaba Star Wars, había pensado utilizar músicas clásicas, entre ellas Los planetas. Williams defendió, sin embargo, la necesidad de componer una banda sonora original que mantuviera la unidad musical de la película. Como él mismo explicó, no quería ir colocando una pieza de Dvořák, otra de Chaikovski y otra de Holst. Su música debía ser nueva, pero capaz de despertar emociones que nos resultaran familiares. De aquella tradición sinfónica, y de compositores como Holst, nació buena parte del universo sonoro que hoy asociamos al cine de aventuras.
Por eso terminaremos con el tema principal de Star Wars, en arreglo de Luisle Hita. Una música escrita expresamente para una película que, casi cincuenta años después de su estreno, forma parte del gran repertorio sinfónico de nuestro tiempo. Invitaciones disponibles en Redentradas.