Pedimos disculpas a nuestros lectores que habrá notado que la cita del Accitano no ha llegado publicada en su momento. Y es que hemos de decir que con esta situación se nos había pasado por completo y hoy nos hemos dado cuenta de que no habíamos publicado esta sección por lo que con toda sinceridad, lo lamentamos y pedimos las disculpas oportunas por el fallo que hemos cometido.

I. EL PRINCIPIO

Todo cuanto significa el progreso y adelanto de nuestra población, tiene que halagar necesariamente a aquellos que amamos el suelo en que nacimos y la tierra en que posamos nuestras plantas por vez primera.

Y si estamos habituados a que sean pocas las atenciones, miramientos y consideraciones que se tengan a esa misma tierra, por quien pudiera y debiera favorecerla, nos congratulamos más.

Tiene el amor a ese suelo algo de exclusivista, algo de ambicioso, porque quisiéramos que fuese un edén, que se embelleciese y floreciese al par que las demás poblaciones, y por qué no decirlo, que marchase a la cabeza de ellas marcando el fomento, y haciendo alarde de cultura y de civilización.

Hoy que tenemos un motivo de placer, inspira ese motivo mismo las consideraciones anteriores, por más que en otra parte que no fuese aquí, seria ello cosa vulgar y corriente; pero la poca costumbre —ya lo digimos— hace que tenga una extraordinaria y singular importancia, porque es el principio de una idea buena.

Varias han sido las ocasiones en que hemos apuntado la conveniencia de la modificación de la calle de Santa María donde está situado el palacio episcopal y afortunadamente se han dado comienzo las obras que han de convertir aquella en una vía hermosa y amplia.

Nuestro obispo que no solo ama lo bueno sino que es ferviente devoto de lo bello; que no solo atiende a lo que atañe a lo espiritual sino que se ocupa de lo material siempre que tenga por objeto fines dignos; que es amigo del verdadero progreso, del progreso compatible con las doctrinas más sanas, comenzó ha días las obras de su palacio que buena falta hacía, que más que palacio es aquella vivienda casarón incómodo y destartalado.

En cuanto se relacionan éstas con el ornato público, tenemos entendido ha de fachearse el edificio en esta manera: desde el vértice del ángulo que forma el lienzo de pared donde está situada la puerta principal con la pared de la derecha entrando, hasta la esquina que da frente a la puerta de la casa correo, y desde ésta, hasta el paseo de la Catedral. De modo que resultarán dos fachadas que serán de exquisito gusto, de ser ciertos los antecedentes que acerca de ellas se nos han comunicado por persona digna de crédito.

Dado este primer paso digno de nuestros aplausos porque no solo redunda en beneficio de esta población y se dirige a su adelanto, sino que en el presente momento proporciona trabajo a muchos braceros y obreros, es casi seguro que nuestras autoridades civiles pensarán en su prosecución, se fomentará y crecerá el deseo de todos, y el Prelado, el Ayuntamiento, el Cabildo Catedral y los particulares que tienen edificios propios en esta calle, harán seguramente cuanto sea factible porque lleguemos al fin del comienzo que estamos viendo.

Para ello y por el momento, es altamente necesaria la adquisición y en su caso expropiación forzosa de la casa que fue de la señora doña Josefa Pontes, hermana del digno obispo don Fray Vicente Pontes y Cantelar de grata memoria, pegadizo defectuoso que ha de desaparecer en primer término, convirtiéndose en calle el solar que resulte, como asimismo la parte saliente del nominado palacio, a partir desde el vértice del ángulo que queda dicho, con dirección a la plazuela de Villalegre, que ha de ser también objeto de la consiguiente indemnización o expropiación.

No hemos de esforzarnos en describir las ventajas que la realización de esta primera parte de la reforma proporcionaría a la ciudad, ni lo creemos del momento.

Hemos de consignar no estamos solos para abogar por esta mejora, pues hemos visto con inmenso júbilo que nuestro estimado colega «La Crónica de Guadix» abunda en nuestras ideas y constituyendo la unión fuerza, es claro que más pronto y con ayuda tan valiosa, conseguiremos el cumplimiento de nuestros deseos, que son también los de los habitantes de esta tierra.

GARCI-TORRES.

NUESTRO JUZGADO

Con satisfacción leímos la carta que La Crónica de Guadix  publicó en números anteriores, dirigida al Diputado por esta Circunscripción Sr. de la Bastida por el Excmo. Sr. Ministro de Gracia y Justicia, puesto que como hemos manifestado varias veces, nos colma de satisfacción cuanto se refiere al engrandecimiento moral y material del país.

En ella se afirma se tendrá presente el deseo de este partido judicial de que sea elevada a término la categoría de ascenso que tiene en la actualidad y se ven los trabajos realizados por el Diputado a quien significamos la sincera expresión de nuestro agradecimiento.

Hoy podemos comunicar a nuestros lectores que a más de indicado señor trabaja por conseguir el fin deseado otra persona influyente en la política.

Creemos que con tan valiosas influencias pronto será un hecho el acto de justicia solicitado de los poderos públicos.

NUESTRA ESTACIÓN.

La avenida que une el edificio de la estación con la carretera de Murcia está terminada por completo habiendo resultado ancha y hermosa. En el afirmado no se ha omitido gasto; primero va empedrada, después afirmada con cantos y luego enarenada. Esto mismo debía hacerse en el patio de viajeros y sobre ello llamamos la atención del digno e ilustrado jefe en esta Mr. Gueylard.

El cerro aún no se ha demolido y sería conveniente se derribara antes del arreglo definitivo del patio de viajeros, para evitar que luego se desperfeccionase.

El cocherón de las máquinas se está comenzando a armar.

Es muy posible que el edificio principal se paralice en su construcción unos días, por no haber llegado los hierros con tiempo para armar el piso cuadrado, lo que sentiríamos sobreviniera, siendo plausibles los esfuerzos que para que no haya interrupción hace el contratista don Eduardo González.

La placa giratoria para el maneje de las máquinas se está montando.

A EL FERROCARRIL DE ALMERÍA,

¿Sabe nuestro querido compañeroel invariable amor que el hijo profesa a sus padres, el hombro a la compañera de su existencia, y el individuo al suelo en que naciera?

Pues ese cariño, ese amor que siente el colega sentimos nosotros; y por ello, siendo invariable, invariable es el que tenemos, a lo que ha de engrandecer nuestra madre que es esta tierra y por consiguiente al Ferrocarril de Linares Almería.

Nuestro compañero no ha debido ni podido dudarlo; mas no se trata de esos sentimientos morales, se trata de algo material, de lo tuyo y de lo mío, de tus derechos y de mis derecho y la cosa varía.

Nosotros no tenemos que probar nadaa  nuestro juicio, porque a nadie defendemos, el país es nuestro único objetivo, que venga aquí la locomotora es el deseo de todos; de consiguiente, con las nobles aclaraciones que hace nuestro colega referente a que no se opone a que «los propietarios defiendan lo suyo, lo que en conciencia crean que es suyo» quedamos de completo acuerdo.

Que cada cual haga uso de sus derechos haciendo el menos mal que pueda y

Que la locomotora sobre todas las ambiciones y sobre toda ruin mira una para siempre a las hermosas ciudades de Almería y Guadix en lazo común de amor, de fraternidad y de simpatías, sin cuenta, medida ni distancia.

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