CANALIZACIÓN

No de ahora; desde ha bastante tiempo se lince sentir la necesidad de encauzar nuestro rio, causa de muchos males, de muchas pérdidas y de muchos temores.

Y esa necesidad es sentida, conocida y apreciada, aun por las personas menos peritas.

Empero no se hace, no se estudia siquiera.

Las cosas por lo tanto marchan como siempre y no se inicia por nadie esa obra, que ahorraría mucho, aun cuando fuera costosísima, que no lo es.

¿La explicación de esto?

Sencillísima:

Supongamos que la canalización costará Veinte y cinco mil duros.

Ese desembolso, ese gasto, ese sacrificio se haría de una vez, y aseguraría el porvenir de los terrenos marginales que no sufrirían deterioro alguno con las avenidas subsiguientes.

Hoy, en el estado en que se encuentra, sale de madre, se esparce por los terrenos limítrofes, y desde las vegas de Alcudia y Exfiliana hasta el rio Fardes, arrastra cosechas, tierras, árboles, setos, animales’, viviendas, personas y ese desbordamiento origina daños sin cuento cada vez que esto acontece.

Suponiendo—que es poco suponer—que en cada avenida se produzca un daño de cinco mil duros, tendremos que, con el importe del destrozo, cinco de ellas: no más, se ha podido canalizar aquel y por ende asegurarse las fincas colindantes para el porvenir, ahorrándose las pérdidas que pudieran experimentar.se con todas las avenidas posteriores.

Esto sino salta a la vista, salta a la inteligencia y se comprende por los hombres más obtusos y de menos luces.

Todos estamos obligados a estudiar ciertos problemas y a desarrollarlos, y este tan sencillo que por sí está resuelto y debe llevarse a la práctica.

Por conveniencia y por beneficio.

El río, estamos viendo, eleva, digámoslo así, su cauce de momento en momento, en términos tales, que está en muchos sitios de este término municipal mucho más alto que las tierras que lo rodean, y he aquí la causa principal de sus desbordamientos y de los desastres que ocasiona.

Ello es hijo también ¿por qué no decirlo? del abandono en que yacemos y de la idiosincrasia de propietarios y de labradores.

Nosotros no lo hemos visto:

Pero se dice que nuestros antepasados más previsores que nosotros que la echamos de largos e ilustrados, más prácticos y más trabajadores, hacían una operación que les libraba en parte de multitud de males proporcionándoles a la par reconocidos beneficios; se dice repetimos que todos los años hacia arar el cauce o lecho del río.

Y es claro:

Las aguas arrastraban las arenas, el fondo se ahondaba, se hacía más profundo, las aguas seguían su corriente, los ¿desbordamientos y derramamientos eran más difíciles y los perjuicios, las pérdidas y los fracasos, en proporción insignificante con relación a los que en los actuales tiempos se causan.

Desde el momento mismo que ven nuestros agricultores que en Sierra Nevada y sobre los pueblos de Jerez. Lanteira, Aldeire y La Calahorra que nos regalan las aguas da sus ramblas, se forma alguna nube, echan a temblar por la suerte que pueda caber a sus sementeros que es su porvenir.

Y los dueños de los terrenos cercanos al río se ponen en oración encomendando a todos los santos su causa, pues que temen por los mismos terrenos y por las rentas que ganan las tierras, todo lo que está expuesto a perecer en un momento.

Esto sucede todos los años y en todas las épocas, y sin embargo, nada se hace para recobrar la tranquilidad del espíritu hasta y para rechazar ese mal.

Se habrá pensado en encanijar el rio, no afirmaremos lo contrario:

Empero ese pensamiento no se ha procurado realizar siendo una idea cuya ejecución había de producir óptimos frutos.

No es esta la vez primera que EL ACCITANO trata de este vital asunto, ni será la última, por ser de conveniencia no solo para los actuales momentos sino para el porvenir.

Veremos si nuestras excitaciones se abren camino en el ánimo de propietarios y colonos para quienes la canalización es panacea que les evitaría pérdidas considerables y tranquilidad de espíritu.

LA OBRA DE LA CARCEL

Hoy que ya se está procediendo al derribo del antiguo y feo túnel que de la plaza conducía a la calle de santa Bárbara; hoy que por nuestro municipio se ha dispuesto que su perito oficial reconozca todo el extenso edificio penal, y que además piensa nombrar también peritos prácticos para oír el parecer y el dictamen da todos, nosotros nos permitimos llamar la atención de tal corporación administrativa para darle un consejo, o mejor dicho, para suplicar, que puesto ha llegado la hora de reparar tan ruinoso edificio al par que hermosear aquella parte de población donde sitúa, debíase proceder a derribar el paredón que corre a lo largo del callejón de Boeanegra, paredón que cierra el patio donde los presos suelen tener sus horas de asuelo, para que allí quede una ancha calle, arrancando en línea recta desde el caño de la Serena hasta la cuesta que da acceso al paseo de la Catedral, desapareciendo también la casa pequeña en la que don José

Peinado tiene un establecimiento de sombrerería, de hacerlo así, poco a poco nuestra ciudad irá presentando otro aspecto: EL ACCITANO desde luego da las gracias a la corporación que hoy preside los destinos de Guadíx; pues desde luego cree que será atendida esta advertencia por todas las personas que componen indicada corporación.

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