EXPROPIACIÓN FORZOSA

Hace ya algunos días, se viene notando la actividad precursora del comienzo de los trabajos de la línea férrea de Linares-Almería; trabajos que es de esperar mejoren en algún tanto la situación de nuestra comarca, donde la necesidad impera en las clases proletarias que ganan con el sudor de su frente el pan de cada día, merced a un mísero jornal, que en la presente estación no pasa de cinco reales, cantidad insignificante con la que tiene el desdichado bracero que mantener una familia generalmente numerosa, que vestirla, y hacer frente a las múltiples necesidades que la vida lleva consigo; y estaría de plácemes, si ganancia tan insignificante fuese cotidiana, que desgraciadamente no lo es, pues pasan días, semanas y meses sin que tenga labor en que emplearse.

Es por tanto esperanza bien halagüeña la próxima faena, que se anuncia por signos de tal significancia. Se han hecho en pasados días pagos por causa de expropiación forzosa, y ella es hoy el único objeto de nuestro artículo.

Creemos, y lo decimos sin rebozo, es obra  excelente y patriótica, no poner impedimentos a la empresa constructora reclamando cuatro por fincas que solo valgan dos; pero también pensamos, no es bueno que el propietario perciba dos—por error que pueda haber en la tasación,—cuando aquellas tengan mérito de cuatro, ya por ellas mismas, ya por las especiales circunstancias que les adornen.

Deben tenerse en cuenta para los avalúos no precisamente el valor de la cosa o predio objeto de la expropiación; no los perjuicios próximos, sino los que pertenecen al porvenir, como son variación de servidumbres, de riegos, y otros que no enumeramos, pero que nos proponemos examinar después.

El Estado que vela siempre por los intereses de los ciudadanos, no podía desampararles ni aun en el caso de expropiación forzosa: de aquí, que se ha legislado sobre tal particular con verdadero acierto; buena prueba es la ley de expropiación forzosa de 10 de enero de 1879, y el reglamento formado para su aplicación en 13 de junio del mismo año.

Esos derechos, esas garantías vamos a exponerlas someramente, recordando a los propietarios las acciones que les asisten.

El tercer período de la expropiación forzosa (que es el en que se encuentra el negocio) comprende el justiprecio de las fincas; y en él, bien la administración, bien las empresas concesionarias pueden intentar la adquisición de aquellas por convenio y contrato particular con el dueño.

Al intento debe dirigirse previamente a los propietarios interesados la hoja del aprecio de sus fincas, hecho por el perito de la administración o concesionario, y redactado con todas las condiciones exigidas por el artículo 26 de la Ley y el 41 de su reglamento, las que deben ser remitidas por el Gobernador civil de la provincia al Alcalde del término municipal en que los predios radiquen, para ser entregadas a aquellos, previo expresivo recibo.

El propietario, una vez recibida la hoja, y en término de quince días, puede aceptar o rechazar la oferta.

Admitida, se procede a la conclusión del contrato por el pago y subsiguiente expropiación.

Rechazada, nombrará el mismo un perito que forme la hoja de tasación correspondiente, que será remitida al Gobernador dentro del mismo plazo dado al concesionario.

Tan luego como por esta autoridad se haga conocer al empresario la inconformidad del propietario, le remitirá otra hoja suscrita por su perito.

Cuando haya divergencia entre ambos peritos, deben reunirse para procurar un acuerdo; no conseguido, el Juez de 1ª  Instancia a excitación del Gobernador, designará perito tercero, y esta autoridad, que en el ínterin habrá recabado y unido al expediente formado los antecedentes mencionados en los artículos 32 y 33 de la Ley y 52 de! Reglamento, entre los que figurará el dictamen del tercer perito, dictará resolución motivada señalando el importe que como precio ha de recibir el propietario, que de tal resolución puede alzarse para ante el Gobierno y de la real orden que ultima el expediente, promover demanda contenciosa.

Tal es la sencilla y breve tramitación, caso de inconformidad, la que hemos procurado exponer a grandes rasgos, recordando las prescripciones más salientes en la materia.

Por lo tanto; los propietarios que se crean perjudicados con los valores dados a sus heredades por el perito de la concesionaria, acudan al Alcalde del término municipal en que se encuentren situadas: exijan se les entregue la hoja de tasación que les corresponde,—si no la hubieran recibido—y pongan en práctica el derecho que les asiste, pues que la Ley les garantiza, y les facilita medios sobrados para defender sus intereses, desde la particular inteligencia con la empresa concesionaria, hasta llegar con sus reclamaciones a los altos poderes del Estado.

GARCI-TORRES.

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