POR GUADIX.

Decíamos en el articulo que lleva por título Lo que debe ser la calle de Santa María, que es comúnmente conocida por la de Palacio, lo que pasamos a transcribir, ya para refrescar la memoria de los encargados del fomento, progreso y desarrollo de esta preferida ciudad, ya porque viene como anillo en dedo a nuestros propósitos que son como es sabido que salgamos del marasmo en que yacemos desde la gloriosa reconquista. Describíamos el arreglo de la plaza de la Constitución, y continuábamos:

«Después, y gracias a la demolición de un edificio ruinoso, se ha empezado el arreglo de la otra que le sigue donde se levanta y luce nuestra preciosa catedral, y aunque va tan apresurado que creemos coincidirá su conclusión con la terminación del siglo y será plaza fin de siglo, frase enfática tan en boga en el presente momento histórico, es la cierto que tendremos otro lugar ameno donde recrear nuestro ánimo, y habremos ganado terreno en el camino de los adelantos.

Existe más allá una calle donde se sitúa el palacio episcopal, que está pidiendo su modificación, y que es llamada a ser una de las mejores, uniendo el barrio de san Miguel con el centro de la población, y siendo importante arteria de movimiento y de vida.

Merece por lo tanto nos ocupemos de ella, y expongamos en breves razones un pensamiento digno de ser estudiado.

Es sabido que el palacio que queda aludido forma un ángulo recto en su fachada principal teniendo en su parte inferior una saliente que estrecha la calle en gran manera y la hace defectuosa en demasía.

Que mas abajo —yendo del barrio del Sagrario hacia la Puerta de Granada— hay otra casa en la que continua y a la par concluye el mismo saliente.

Pues bien; desapareciendo esas prolongaciones, resultaría en línea recta el resto de la fachada del palacio episcopal con la del palacio del marqués de Corbera, quedando la calle tan amplia en todo el trayecto que tiene, como actualmente está frente a la casa-correo.

Expropiando las otras que dan frente a la misma una de las que habita el señor Arcipreste—las que valen poca cosa—se llega a la plazuela de la Atahona—terreno franco— desde ésta con expropiación de dos casas en parte únicamente, y una paralela del huerto denominarlo de Ciríaco desembocaría y terminaría la más magnifica de nuestras vías al final de la Puerta de Granada, muy cerca de la iglesia de san Miguel.»

Y en efecto, no se ha dado un paso en asunto tan transcendental y la cosa está en el mismo ser y estado que cuando decíamos aquello, siendo la verdad que el tiempo se pierde y Guadíx no adelanta ni una pulgada.

Contadas son las calles que merecen denominación tal; la generalidad de ellas son callejones estrechos, sucios y tan tortuosos como cuando los árabes se enseñoreaban de este suelo, a pesar de que el Municipio en anteriores tiempos ha contado con ingresos crecidos durante una porción de años; empero no se pensó en hacer lo más preciso y se vivió y seguimos viviendo en el Limbo en lo tocante a este particular, pues respecto de otros estamos a la altura de los tiempos y de las circunstancias.

Permanecer así es imposible, porque daríamos una idea muy raquítica de nuestro amor a las libertados, progreso y autonomía que se proclaman conquistadas; antes hemos sido casi desconocidos del mundo, en el presente tiempo nos vamos a exhibir, o mejor dicho, el camino de hierro nos va a presentar ante ese mundo, y sería conveniente no apareciéramos ante él como desarrapado, indolente e inculto muchacho ante la presencia de otros elegantes y bien portados, que no produciría otra cosa que burla y risa.

La plaza de la Catedral y la calle del Palacio deben ser objeto de inmediata reforma por requerirlo así el ornato y buen nombre de la ciudad. Si ello lo tomase el Municipio con verdadero calor, es seguro que para la inauguración del Ferrocarril de Linares a Almería podría estar hecha esa importantísima mejora que nos daría mucha honra.

Tenemos entendido que el Excmo. Señor Obispo se propone hacer se termine la fachada de la Catedral colocando en las hornacinas

existentes las estatuas que faltan para que esté completa, y sabemos que es amante de todo lo bello, y es seguro hará por su parte juntamente con el Cabildo Catedral cuanto le competa en las obras que dejamos dichas.

El Ayuntamiento debe acordar su realización, dejando así un grato recuerdo de su gobierno y permanencia en la administración municipal, que honraría su memoria.

GARCI-TORRES.

LA RAMPA DEL PUENTE

Principiaron a ejecutarse las reparaciones a piedra sola-cuando se derrumbó el muro primitivo. Antes veníamos clamando para que se hiciesen reparos sólidos y consistentes, profetizando que el hundimiento de la muralla se efectuaría a la mayor brevedad.

EL ACCITANO dijo después que el mal remiendo que se Labia proyectado para nada serviría, que aquello vendría abajo a las primeras aguas de otoño, y nuestras predicciones han tenido cumplimiento. ¿De qué ha servido que los infelices peones camineros hayan invertido un mes de trabajo para reparar malamente lo que no tiene ni tenía otra compostura que proceder o ejecutar las obras necesarias, cuesten lo que cuesten? Nuestra administración creyó ahorrar algunos céntimos, en la seguridad tal vez de que aquella mezquina y mala reparación podría subsistir por plazo indefinido aun con ofensa de los sufridos habitantes de este rincón de tierra señalado con un pequeño punto en el mapa de nuestra península, no reparando en hacer desembolsos crecidísimos para agradar a otras más felices circunscripciones de España, donde el caciquismo impera más directamente sobre los públicos poderes.

Hoy nos encontramos lo mismo que cuando principiamos a clamar para que la obra se edificase con arreglo al croquis primitivo.

Querer lavarle la cara solamente no conduce más que a lo que el tiempo ha evidenciado.

Nosotros en nombre y representación de este abandonado rincón de tierra, elevamos nuestra voz por tercera vez y la elevaremos por mil para que el Ministro de Fomento se haga cargo de lo que sucede y mande inmediatamente que se proceda a la construcción de la indicada obra, no dejando pasar más tiempo, en evitación de mayores males y desgracias que pudieran ocurrir en una vía tan frecuentada, cruce de la carretera de Murcia a Granada y de Linares a Almería. El llanto sobre el difunto: pues después serán mayores los dispendios y mayor tal vez la responsabilidad moral de tan injustificado abandono. En negocios de esta índole que cese el marasmo, el dolce far niente de la silla ministerial.

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