Los huertos y los niñ@s aliados perfectos para favorecer su aprendizaje, observa cómo aprenden.

Por Manuel Huete

Esta mañana en la creación del semillero hemos contado con varias colaboradoras de excepción, varios peques acompañadas de sus padres.

Han sembrado pimientos y tomates, pero al margen del rendimiento, favorecer la participación de niñ@s en el huerto conlleva muchos  beneficios formativos:

Un espacio en el semillero y el huerto a la medida de tus hijos es mucho más que una actividad familiar compartida; es un espacio donde combinar juego, observación y compromiso.

Además de reforzar lazos afectivos familiares y sociales, dejar participar a los niños en la preparación del semillero conlleva  muchos beneficios.

¿A qué niño no le gusta jugar con la tierra y el agua? ¿Cuántas oportunidades tienen de hacerlo? De la tierra sacamos los alimentos que nos permite crecer, en la tierra se enraízan los árboles que nos dan sombra y se construyen las casas que nos dan cobijo. Cada vez que nuestros hijos entierran sus manos en ella, también están echando raíces, tomando contacto con el mundo.

Trabajar la tierra cambia el ritmo, relaja y nos hace sentir parte de algo más grande que nuestra familia y entorno.

Observar el ciclo natural, ¿Cómo una semilla se convierte en una planta?¿Cómo nacen sus frutos? ¿Por qué mueren las plantas? ¿De dónde obtendremos nuevas semillas? Pueden observar Todo el ciclo de la vida en medio metro cuadrado.

Al participar en el semillero y el huerto también cultivamos la paciencia.

Queremos ver la tele y apretamos un botón, queremos agua y abrimos el grifo, queremos una zanahoria… y no tenemos que esperar 8 semanas.

En una sociedad donde la inmediatez es la norma, la naturaleza tiene sus propias reglas. Puedes ayudarles a ser pacientes eligiendo cultivos de distinta maduración. Una vez entiendan el ciclo completo y hayan saboreado los frutos de su paciencia, podéis decidir conjuntamente como queréis continuar.

Favorecemos la observación

Texturas, colores, formas, tamaños, olores, sabores, Pregúntales por las diferencias, sus preferencias, la relación entre ellos (p.e. entre el tamaño y el color de un tomate durante sus distintas fases de crecimiento) o paralelismos con su vida y su entorno.

Responsabilizarse de sus tareas

Tenemos que plantar, regar, abonar la tierra, limpiar las malas hierbas y recoger los frutos a tiempo. Les ayudarás a tomar sus responsabilidades listando las tareas y asignando por rotación al responsable de cada una de ellas, cada uno en la medida de sus posibilidades.

Enseñamos a cuidar la naturaleza:

Hemos cuidado la tierra y nos ha correspondido dándonos frutos que hemos disfrutado en una rica ensalada.

¿Cómo podemos seguir cuidándola? No tirar basura al suelo, ahorrar de agua, reducir el consumo de envases, reciclaje, reutilizar objetos,… podemos hablar de hábitos saludables para defender la naturaleza e ir introduciendo pequeños debates a su nivel sobre sostenibilidad, consumo responsable y cualquier actitud y acción que nos lleve a hacer de mundo un lugar más saludable para todos.

Por estos motivos os animamos a que participéis con vuestros hij@s en los huertos escolares o en la Huerta Atrás y si es posible estaría bien contar con la colaboración de los abuel@s.

Os esperamos en la Huerta Atrás para llevar a cabo una formación completa de vuestros hij@s.

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