Este es el manifiesto que las mujeres de la Federación de Asociaciones de mujeres de la comarca de Guadix Sulayr quiene hacer llegar a la población de la misma en torno a la celebración del Día internacional de la Mujer Trabajadora.

Desde que el coronavirus está en nuestras vidas, todo está patas arribas. La vida ha cambiado para todos, aunque esos cambios nos han afectado especialmente a las mujeres. Siempre cercanas a ese suelo pegajoso de los cuidados, hemos visto como la sobrecarga de responsabilidades frenaba nuestro desarrollo. No hace falta ser expertas en datos para comprobar que las mujeres hemos asumido muchas más cargas durante esta pandemia, que cuando ha habido que reducir la jornada laboral lo hemos hecho nosotras. Que, en definitiva, este virus nos ha vuelto a quitar presencia en los espacios públicos y ha hecho aún más difícil la ya casi imposible conciliación. 

Pero esta situación ha servido también para demostrarnos que somos capaces de salir adelante, que las mujeres somos clave en situaciones de crisis, que las redes de apoyo y la sororidad son más fuertes que cualquier límite que nos quieran poner. Hemos vuelto a demostrar que tenemos una forma diferente de trabajar, de afrontar los problemas, de liderar, de organizarnos para salir adelante. Seguro que no es casualidad que la mayoría de países que han contenido los efectos de la pandemia de la Covid-19 y que han reaccionado con mayor éxito ante sus impactos sanitarios y socioeconómicos estén dirigidos por mujeres. 

Sin olvidar que el 70% del personal de atención médica y servicios sociales del mundo es de género femenino. Y que el 86% del personal de enfermería (incluidas auxiliares de geriatría, centros de día y residencias de personas mayores) son mujeres. 

En este último año hemos descubierto que el teléfono móvil nos sirve para mantenernos conectadas con los nuestros a pesar de las distancias y el aislamiento, pero también que es una herramienta ideal para mantenernos unidas entre nosotras y seguir avanzando así en nuestro empeño por conseguir una sociedad igualitaria. Nuestras voces son importantes y nos encanta encontrar nuevas herramientas para hacerlas llegar a todas partes, para que sean escuchadas más allá de nuestros pueblos. 

En esta época en la que el miedo y la incertidumbre lo inundan todo, hemos aprendido que juntas es más fácil salir hacia adelante. Que siempre vamos a tener una compañera con la que compartir el camino, incluso cuando el camino se pone muy cuesta arriba. Es eso que se llama sororidad. Y hemos llegado a la conclusión de que es el momento de demostrar de verdad lo que significa empoderarnos. Es decir, superar los miedos y creer realmente en nuestro gran potencial. 

Es el momento de hacernos visibles y participar en la sociedad. Porque una sociedad que no cuenta con el cincuenta por ciento de su población, está incompleta. Ya lo decía Concepción Arenal: “La sociedad no puede en justicia prohibir el ejercicio honrado de sus facultades a la mitad del género humano”. Porque eso es lo que representamos, aproximadamente la mitad de la población mundial. 

Por eso nos parece muy acertado el tema elegido este año por ONU Mujeres para celebrar el 8 de marzo: “Mujeres líderes: Por un futuro igualitario en el mundo de la Covid-19”. Porque las mujeres hemos estado y seguimos estando en primera línea en esta dura batalla contra la 

pandemia, como lo vamos a seguir estando en la tampoco nada fácil tarea de conseguir un mundo en el que la igualdad entre mujeres y hombres sea una realidad. Y que quede claro que esta no es una de esas luchas que algunos se empeñan en quitarles valor diciendo que son solo cosas de mujeres. Esta es una lucha de todas y de todos. No porque lo digamos nosotras, sino porque está demostrado que una sociedad igualitaria nos beneficia a todas y todos. Socialmente, por supuesto, pero también económicamente: el mundo sumaría 23 billones de euros a su Producto Internacional Bruto si se suprimiera la desigualdad entre el hombre y la mujer.

No podemos dejar que nada ni nadie nos pare, ni siquiera una pandemia. No podemos dar ni un paso atrás, debemos de seguir trabajando y avanzando juntas, liderando este proceso en el que todavía nos queda un largo camino por recorrer. Aunque la meta es tan importante que no nos importa la distancia a recorrer. 

Por eso seguimos tejiendo redes y caminando juntas, porque queremos conseguir un mundo mejor. Y para que el mundo sea mejor, tiene que haber una igualdad real y efectiva. No podremos hablar de igualdad hasta que sea una realidad el derecho de las mujeres en la toma de decisiones en todas las esferas de la vida, hasta que no haya igual remuneración, hasta que la distribución de los cuidados y el trabajo doméstico no remunerados sean equitativos, hasta que acaben de una vez todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas. 

Estamos preparadas para liderar el proceso. 

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