Por José M. Molas

No quiero escribir de anatomía, sino sobre feminismo, sobre la aportación necesaria de este movimiento que pilla a muchos hombres desprevenidos, y a los machistas con el pie cambiado. Me comentaba un vecino de Guadix que ”ya cansaba un poco tanto feminismo”, quizá así opine mucha gente, pero la cuestión es que está empezando realmente el feminismo a manifestarse en muchos rincones de la población donde la gente piensa como hace años y se resisten a cambiar de hábitos, de lenguaje machista o de mentalidad.

Para mí, además de la lucha necesaria y justa por la igualdad que reivindica el movimiento feminista, cabe destacar la aportación positiva en una nueva convivencia. Decía una agricultora en Canal Sur, “que las mujeres resuelven los problemas de manera diferente a los hombres. Con inteligencia, con más paciencia, con buenas maneras”. Yo diría que las mujeres pueden aportar más inteligencia emocional, más corazón, frente a bastantes hombres que aun hoy día se guían en muchas decisiones por la brutalidad, por “las vísceras”. Así se ha aprendido por tantos años en la calle o en la escuela del deporte competitivo: ” hay que vencer por “guevos”, o hay que ganar a  muerte…

De los machistas conocemos su vieja mentalidad,  los malos tratos, físicos o verbales, que algunos practican y las graves consecuencias de sus actos. Frente a ello debemos potenciar los buenos tratos, la inteligencia emocional, la razón y el diálogo ante la pasión visceral o la obcecación. Escribe Octavio Salazar, jurista cordobés, “El feminismo no es una guerra contra los hombres, sino una batalla inacabada contra el patriarcado y el machismo. Nos va la democracia en esta lucha, y también las vidas de millones de mujeres y niñas del planeta”.

Recordamos en estos días la humillación y explotación que sufren las mujeres en tantos países, fruto de una tradición machista, primitiva y violenta de los hombres que mantienen un poder injusto y abusivo en tantos países.

Lógicamente si el feminismo llega a tener poder y comete errores, será el momento de criticar y adoptar nuevas medidas.

Las luchas cada vez más extendidas del movimiento feminista son contra la presencia de micromachismos y macromachismos que pululan en nuestra sociedad. El feminismo no solo reivindica la igualdad salarial en la empresa privada, también que se reconozca la importancia de los cuidados que se realizan por parte de las mujeres, y que no son valorados, ni reconocidos socialmente. También destaca el ecofeminismo que amplía sus acciones y proyectos en relación con la tierra, la biodiversidad y por una nueva convivencia. 

En Guadix, el domingo ocho de marzo, se presentó en el Hospital Real de la Caridad,  una interesante exposición  de ocho mujeres en el ámbito religioso que han hecho una importante aportación en distintos momentos históricos, desde su fe y generosidad a las órdenes religiosas o instituciones educativas y sociales de la ciudad. Estas mujeres emprendedoras, inquietas socialmente, si vivieran en el momento presente, seguramente algunas reivindicarían una mayor presencia directiva de las mujeres en el mundo católico, incluyendo el acceso al sacerdocio. Aspecto que los protestantes, con base evangélica, han resuelto hace tiempo. Así, el movimiento feminista tiene muchos frentes donde reivindicar su presencia y otro tipo de instituciones.

Dice Miguel Lorente, profesor de Medicina Legal en Granada, que “el feminismo es crítico, progresista y transformador”. Yo añado que es también pacifista. O sea que realiza una aportación positiva y necesaria para la sociedad, en unos momentos difíciles de crisis global y de cambio.

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