Como viene siendo ya costumbre aunque en este caso retomada por aquello de la pandemia se celebraba en el Mira de Amezcua de Guadix el tradicional pregón de Cascamorras junto con la entrega de pines y distinciones que la hermandad de la Piedad de Guadix otorga tradicionalmente en este acto.
Así fue como tanto los alcaldes de Baza y Guadix propiciaron una solidaria unión en torno a una fiesta bicéfala con expresiones identitarias muy definidas sin que por ello resulte ni extraño, ni diferente.
Es cierto que todos hablan de la voluntad de seguir trabajando hacia la posible declaración de la fiesta como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por parte de la Unesco, lo que no tenemos tan claro, es si realmente se está trabajando en ello o si se echan la pelota unos a otros.
Por lo pronto Gavilán, el alcalde bastetano quiso acordarse de todos los que hacen posible esta fiesta desde los campos más diversos tanto en Baza como en Guadix, mientras que López Ariza el pregonero de 2022 vino a hacer y sentir lo que había prometido hacer: un discurso en el que se acordará de todos, sin dejar de señalar lo que calificó como: «la mejor fiesta del mundo”.
Después fue la entrega de galardones y reconocimientos ya anunciada a accitanos y bastetanos: a Damon Matthew Robinson, Ana M. Requena Serrano, Carmelo Navarro Martínez, Juan Antonio Cortés, Televisión Comarcal de Guadix, José López Pérez, Javier Pérez Polaino y Antonio Raya Cobo, Helga María Castillo Bueno y la Base Área de Armilla con motivo de su centenario.
No faltó el apoyo institucional provincial de boca del propio presidente de la Diputación provincial José Entrena que vino a señalar el potencial de valores de una fiesta que es capaz de unir a dos localidades, dos ciudades hermanadas por una festividad popular cristianizada, que sin duda extraña por lo que ha generado de unión en vez de lejanía.
La música sirvió de amalgama cultural con las intervenciones de: Damon Matthew Robinson y Álex Baena sin olvidar el buen hacer del presentador de la gala a cargo de: Antonio Ochoa Romacho.
Y la guinda emocional la puso el propio Cascamorras 2020-22 que dejó al público asistente al borde de las lágrimas, aunque alguna furtiva hubo para contar su experiencia en la fiesta sin dejar pasar que su corazón de padre fuera incapaz de olvidar la experiencia difícil que le tocó pasar con su hijo y la labor decidida, desinteresada y plena de generosidad de los dos policías locales de Pulianas que lo asistieron.