Por Pity Alarcón

Cuando organizamos, pongamos por caso,  una cena en casa, procuramos recibir a los invitados en la puerta, con la mesa ya puesta y los aperitivos preparados, porque la primera impresión que causas a los que te visitan es lo que queda después. Y esto debería de ocurrir cuando un organismo, en este caso el Ayuntamiento de Guadix, se convierte en anfitrión de un acto de tanta  importancia como el que se está viviendo en esta ciudad con la celebración del  IV Congreso nacional de Ecoturismo. Porque este congreso, supone un importante impulso para fomentar el turismo y procurar la conservación de los espacios naturales y el desarrollo sostenible de una comarca, la de Guadix,  que forma parte del área de influencia del Parque Nacional y Parque Natural Sierra Nevada. Pero al parecer, tal y como se refleja en la crónica de ACCITANIA, la buena organización en la apertura del mismo, brillo por su ausencia;  con lo que esto supone para la imagen de Guadix, como anfitrión de un acontecimiento capaz de despertar tal expectación que los profesionales que están participando en este congreso se elevan a 230 procedentes de 16 comunidades autónomas, más del Reino Unido y Honduras. En definitiva, les estamos hablando de la intervención de muchos representantes de las administraciones ambientales autonómicas, entidades locales, asociaciones de turismo, empresas turísticas, gerentes de grupos de desarrollo rural, agencias de viajes especializadas y universidades.

Pues bien, todos ellos asistían, entre sorprendidos y atónitos, a la caótica puesta en escena de este congreso que debería haber sacado lo mejor de la capacidad organizativa de nuestro Ayuntamiento, si es que la tiene. Pero,  antes al contrario, las declaraciones, de unos y otros se sucedían ante los medios de comunicación; al parecer sin orden ni concierto. Sin que hubiese alguien que presentara a los que hacían uso de la palabra,  de manera altamente improvisada, en el acceso al patio de butacas del Teatro Mira de Amescua. Y sobre todo, y es lo más grave, sin que se hubiese habilitado un lugar para celebrar las ruedas de prensa, algo imprescindible en un acontecimiento como este, porque no estamos hablando, por ejemplo,  del final de un partido de futbol donde los jugadores aparecen delante de un photocall  haciendo declaraciones más o menos interesantes. No, estamos hablando de las declaraciones de participantes e invitados de tanta importancia,  como  la  secretaria de Estado de Turismo, Mª Isabel Oliver Sagreras, quien se dirigía a los medios de comunicación en medio de un trasiego de congresistas que impedían que se escuchasen bien sus declaraciones, tal y como hubiese sido necesario y conveniente,  y que vino a decir, entre otras cosas,  que estaba allí para “apoyar este producto turístico, que es sostenible, que diversifica nuestra economía, que también es una herramienta de cohesión social y un elemento muy a tener en cuenta para luchar contra el reto demográfico con la España que se está despoblando”.

Sí, la secretaria de Estado de Turismo, tuvo que comparecer ante los medios de comunicación en medio del caos y la desorganización, pero es que, en estas mismas condiciones, aparecían personajes que se tenían que presentar asi mismos y que al parecer eran miembros de la Junta de Andalucia. O el propio alcalde de Guadix, Jesús Lorente, al que, entre sus palabras de agradecimiento a distintos organismos  por la celebración de este acontecimiento en Guadix, se le olvidó hacer mención al anterior equipo de Gobierno de esta ciudad que fue, en realidad, el que consiguió que se celebrase aquí este Congreso.

Muchos políticos parecen desconocer que el agradecimiento a la gestión anterior les hace más grandes. En la administración pública, los logros se ven a largo plazo. Unas palabras de agradecimiento al equipo de Gobierno anterior le hubiese ennoblecido. Creo que perdió una gran oportunidad de mostrar generosidad y altura de miras sobre todo porque, cuando el deje de ser alcalde de Guadix, los que le sustituyan se beneficiaran de sus gestiones: yo estoy segura de que le gustará que se lo reconozcan. Yo me niego a pensar que en política solo valga la ruindad y el desprecio hacia los logros de los que les precedieron en la gestión.  Me niego a ello.

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