Por Pity Alarcón

Sí, llanto profundo y sentido. Llanto porque los responsables del Ayuntamiento quieren convertirlos en una farsa. La definición de Farsa, es: “Obra de teatro breve de carácter cómico y satírico, en especial aquella que satiriza los aspectos ridículos y grotescos de ciertos comportamientos humanos”.

Cierto, los mismos que la convocatoria de los premios de periodismo de Pedro A. de Alarcón. Una auténtica farsa. Un “comportamiento humano”, por parte del alcalde de Guadix, que ha convertido en un farsa unos premios que ha destrozado. Porque no se pueden convocar unos premios que pretenden reconocer la profesión de periodista y a la vez, prescindir de una profesional seria y con criterio como Pilar Molero. Una decisión que hizo que las asociaciones de la prensa de Andalucia se manifestaran públicamente en defensa de la misma porque, tal y como decían en su nota de protesta por este hecho, “el desmantelamiento del área de comunicación del Ayuntamiento de Guadix pondría fin a 17 años de actividad profesionalizada en uno de los gabinetes institucionales más activos y eficientes de la provincia de Granada”. Y es que, Pilar Molero, había desarrollado “una tarea comunicativa desde una perspectiva meramente institucional y de servicio público”, a las órdenes de diferentes formaciones políticas.

Pero quizás por ello se ha eliminado el departamento,  porque no se quería al frente del mismo a una profesional capacitada y rigurosa.  Se quería a un personaje bienmandado, sin criterio (las notas de prensa que salen del ayuntamiento son una muestra vergonzosa de arribismo, de entreguismo, de falta de criterio, de manipulación en el más amplio sentido de la palabra) y cuyo único mérito, es ser hermano de la primera teniente de alcalde de Guadix que, para vergüenza de los que creemos en la democracia, ha sido suficiente.  

El año pasado, me invitaron a asistir a la entrega de los premios Pedro Antonio de Alarcón. No asistí,  porque siempre pretendí ser honesta conmigo misma, y si al jurado ya le había manifestado mi asombro ante el nombre del premiado (el ex informador deportivo José María García),  si quería ser consecuente con mi postura no podía asistir a dicho acto. Después me alegré por el espectáculo bochornoso que ofreció el premiado, espectáculo del que escribí en su momento. Pues bien, yo espero que los miembros del jurado de este año se nieguen a participar en unos premios que convoca un Ayuntamiento que ha mostrado tan poco respeto por la profesión periodística. El asistir, sería darle carta de naturaleza a tal atropello y la dignidad no es algo de lo que debamos prescindir.

La RAE define el “homenaje” como una muestra de admiración y respeto hacia una persona. Y una demostración de admiración y respeto hacia Pedro Antonio de Alarcón fueron la creación de los premios de Periodismo, que llevan el nombre de Guadix y el del insigne escritor accitano, y que fueron instituidos en el año 1998 por decisión del Ayuntamiento socialista que gobernaba entonces Guadix y de la Asociación de la Prensa de Granada, que querían realzar así la figura del ilustre escritor y periodista accitano. Pero hoy es un contrasentido convocar unos premios periodísticos cuando se ha arremetido tan gravemente contra una profesión tan noble como la  de periodista. Si Pedro Antonio de Alarcón pudiera, rechazaría de plano ese reconocimiento porque el fue un hombre consecuente con sus ideas, que defendió y practicó un periodismo valiente y libre. Pero como el no puede hacerlo, los periodistas que sean invitados a formar parte de ese jurado deberían rechazar tal honor porque, por encima de momentáneas vanidades, esta la defensa de la dignidad profesional que el Ayuntamiento de Guadix ha mancillado con su “alcaldada”.

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