El 29 de enero de 2019 entra en vigor del RD 1514/2018, de 28 de diciembre por el que se modifica el artículo 48 del vigente Reglamento General de Circulación referido a los límites de velocidad en las carreteras convencionales. La medida quedó aprobada por el Consejo de Ministros el pasado 28 de diciembre de 2018 y con el fin de que los titulares de las carreteras pudieran proceder al cambio de señalización en las vías afectadas, se dispuso que la entrada en vigor se produjera al mes de su publicación en el Boletín Oficial del Estado. 

En la provincia de Granada ya se han cambiado todas las señales afectadas por dicha modificación reglamentaria. 

¿Por qué en carreteras convencionales? 

Porque el 75 % de todos fallecidos en carretera son en las carreteras convencionales sin separación de los sentidos de circulación. 

Porque hemos tenido 877 fallecidos en el año 2018 en estas carreteras. En Granada tuvimos 14 fallecidos (el 73%) en carreteras convencionales. 

¿Por qué bajar la velocidad? 

Porque el 40 % de los accidentes mortales en carreteras convencionales son por salida de la vía y esto por exceso de velocidad. En Granada representaron el 45% en el año 2.018. 

Porque el 27% de los accidentes mortales son por choque frontal y esto es porque se ha entrado en la curva con exceso de velocidad y al salir se ocupa el carril contrario. En nuestra provincia supuso el 17% de los accidentes mortales. 

Para cumplir los objetivos de la Estrategia de Seguridad Vial en la presente década es necesario bajar la tasa de 37 fallecidos por millón de habitantes. Para lograrlo, entre otros, hay que acometer medidas estructurales en materia de excesos de velocidad, por ello se reduce la velocidad máxima autorizada a 90 km/h para turismos y motocicletas. 

En lo que a transporte de viajeros y de mercancías se refiere, los camiones han de circular a 80km/h y los autobuses que estén dotados de cinturón de seguridad podrán circular a 90 km/h, no se reducen en estos tipos de vehículos las velocidades, siguiendo los criterios de los principales países de la UE. Con esta medida, el diferencial de velocidad entre los tipos de vehículos queda en un máximo de 10 km/h. Ello favorece la fluidez de la circulación, especialmente en momentos de mayor intensidad, y ayuda a reducir la accidentalidad derivada de vehículos que circulan a velocidades dispares. 

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