Por Francisco Hernández Cruz

Ya sorprende su título, aparentemente contradictorio o, cuando menos, capaz de dejar pasmado a quien lo lee. Pero lo cierto es que eso se desarrolló en el concierto del pasado sábado 24 de septiembre, celebrado en la Catedral de Guadix, y en el que intervinieron el coro ACCICHORUS, el DÚO GIMÉNEZ (guitarra) y el cantaor ANTONIO MARTÍN, conciliando la música sacra más penetrante con un cante puro de intensidad. Esa conciliación se dio de forma perfecta en la temática andaluza, La saeta machadiana, por ejemplo, o el Señor, me cansa la vida, musicado por J. A. García. A ello, seguramente, contribuye también el uso de una misma lengua, el español. Cuando se intentó con el latín, el resultado, quizá, no resultó tan compacto… Las guitarras, perfectamente conjuntadas y, como dice un buen amigo, “Pablo Giménez tiene ángel”, sin detrimento, lógicamente, de su padre, consumado profesor. El cantaor, muy afinado, serio y dando con facilidad notas un tanto dificultosas… La Catedral estuvo abarrotada de público, como hacía tiempo no se veía en un concierto.

La pasada semana tuvimos un “lapsus” al hablar de “concierto de cierre de la GUADIX CLÁSICA”, sin recordar este otro concierto. Pero la verdad es que, a nuestro entender, el concepto que de ciclo tenemos, excluye por completo actuaciones tan dilatadas en el tiempo… Entendemos las dificultades económicas, mas, de otro lado, no podemos omitir que dejó de celebrarse el concierto previsto para el más que lejano 16 de julio. También hemos echado en falta la presencia de orquestas de renombre internacional (solo habría que considerar ediciones precedentes). Todo ello va en detrimento, evidentemente, del que era el segundo evento provincial de música, tras el Festival Internacional de Granada, el Ciclo Internacional de música GUADIX CLÁSICA, que desgraciadamente ha pasado a ser otra cosa…

De profundis a lo jondo (1) copia

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