Por Leovigildo Gómez Amezcua Consiliario de Manos Unidas

En la tarde del día 26 de enero, se presentó la actual Campaña contra el Hambre en el Mundo, que organiza anualmente Manos Unidas. Se inició con la presentación del lema de este año, a cargo de la Delegada diocesana de esta institución, Visitación Moya González: “El Mundo no necesita más comida; necesita más gente comprometida”. Esta afirmación, que puede ser mal entendida, encierra una tremenda realidad. Según la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), cada año se tiran a la basura unos 1.300 millones de toneladas de comida en todo el mundo; o sea, un tercio de la totalidad de productos alimenticios existentes. Y las regiones donde se produce un mayor despilfarro son Estados Unidos y Europa. Eso es lo que denuncia el cartel de la Campaña de este año que, a primera vista, puede parecer inexpresivo, pero que tiene una gran significación. En él aparecen una serie de alimentos (frutas, verduras, pan, fiambres y lácteos) a los que le falta un tercio simbólico: es el que acaba en la basura. Por ello, bajo este extraño dibujo, aparecen estas frases: “1/3 de nuestros alimentos acaba en la  basura. Mientras, 800 millones de personas siguen pasando hambre en el Mundo. El Mundo no necesita más comida; necesita más gente comprometida”.

Tras esta presentación, ilustrada con un vídeo, Purificación Fernández Segura, miembro de Manos Unidas, hizo una interesante glosa de este problema y presentó los dos proyectos que nuestra Diócesis ha aceptado y se ha comprometido a financiar: El primero consiste en la construcción de 200 servicios higiénicos para  Familias Rurales en 24 aldeas de Khanapur (India). El problema de estas aldeas es la salud, debido a la contaminación del agua y del suelo por carecer de servicios sanitarios familiares. Ello obliga a sus habitantes a salir al descampado, al anochecer, para satisfacer sus necesidades; lo que conlleva un peligro especial para las  mujeres que, muchas veces, son objeto de abusos y maltratos. La construcción de estos servicios acabará con tal problema y se financiará, con la ayuda de 120 euros que aporta el Gobierno y con el 54% de recursos locales. Manos Unidas abonará el resto aportando 27.026 euros, y controlará la realización de esta obra para que se efectúe debidamente.

El segundo proyecto se llevará a cabo en Bertoli, pueblo que pertenece al distrito de Jasphur, en el centro de la India,  compuesto por comunidades tribales (en un 62%), que se han visto oprimidas por los grandes grupos propietarios de la tierra y las grandes compañías que explotan sus minas. En Bertoli solo existe una escuela primaria y un centro de salud, administrados por las Hermanas de la Sagrada Familia, que solicitan la ayuda de Manos Unidas para reparar la escuela, construir una sala de profesores y cubrir la terraza del centro de salud. La contribución local será del 22% del coste total. Manos Unidas financiará el resto con  17.432 euros. Los beneficiarios serán149 niños/as y 60 jóvenes y mueres.

En total, pues, del importe de ambos proyectos será de 44.458 euros, que Manos Unidas de Guadix espera conseguir con las aportaciones generosas de los habitantes del territorio diocesano.

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