La locomotora

Miradla… allí se divisa… ya se acerca… qué gallarda, que hermosa, con qué majestad viene hacia nosotros. Largo penacho de blanco humo deja tras sí que se disipa en caprichosas espirales formando vaporosa franja.

Se acerca más… más… más… penetró en la estación GUADIX.

La Providencia lo ha permitido, nos ha dejado contemplar tan importante suceso ¡bendita sea!

Estamos en el instante deseado, ansiado y acariciado por los hijos de este pedazo de España, tan preferido y tan olvidado.

¡Qué hermosa máquina!

Todos la acariciamos con la Vista, la contemplamos, la admiramos, alabamos su bella estructura, su complicado mecanismo, sus resortes raros. Es una hija del progreso verdadero, del progreso científico,

del estudio, de las vigilias, de la razón del hombre, que viene de la poética Almería, la ciudad de las palmeras, el pueblo de las mujeres hermosas y de los hombres industriosos; aquel que es acariciado constantemente por una mar tranquila y trasparente, por brisas perfumadas, tibias y  primaverales, y nos trae las simpatías, el cariño y los recuerdos de sus hijos que son nuestros hermanos y nuestros amigos, nuestros compañeros en la dicha y en la amargura.

Esa máquina que nos embelesa representa un gran triunfo, una victoria enorme, colosal.

Representa lo que valen los pueblos que saben velar y defender sus derechos.

Representa lo que vale la unión, la constancia y los esfuerzos de los hombres.

Representa veinte años de lucha, de solicitudes, de trabajos improbos, que han dado por resultado la construcción del camino de hierro Linares-Almería.

¡Loor a las provincias de Granada, Jaén y Almería! Loor a sus hijos, que han conseguido el fin que tocamos porque han querido, y «querer es vencer.»

E L ACCITANO que se siente orgulloso de haber puesto un Ínfimo grano de arena en tan gigante empresa, envía un entusiasta saludo a la prensa almeriense, y particularmente a los entusiastas paladines de la obra El Ferrocarril, La Crónica Meridional y el Sur de España, atodos dá su parabién, y a sus inspiradores abraza y felicita con fraternal efusión.

La prensa es una de las palancas que mueven la sociedad ¡viva la prensa!

Almería y Guadix se hallan unidas desde hoy por los lazos de la correspondencia, del mutuo afecto y de la comunidad de aspiraciones, por virtud de esa cinta de hierro y de madera, de peñas y de arenas que se llama vía; unión perpetua que nos ha acercado a los habitantes de ambas ciudades acortando la distancia o mejor dicho, el tiempo que nos separaba, para que el frecuente trato deposite en nuestros corazones mayor suma de afectos y de cariño.

¡Viva Almería! ¡viva Guadix!

Venturoso día el de la inauguración, que está cercano.

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Cosa singular, la locomotora llegó a el edificio de la estación el Viernes Santo 12 de Abril del año de gracia corriente de 1895. Contadas personas lo presenciaron ¡qué habían de presenciar lo sí era día dedicado a la penitencia, a la meditación y al ayuno; a recordar la muerte de Jesús! feliz ocurrencia que no ha dejado satisfecho a nadie!

Guadix, queremos que conste, no celebró el suceso porque no debió hacerlo, porque no era ocasión oportuna para ello. La inauguración de la línea de aquí a Almería debe dejarse para otro día más alegre por ser éste un gran acontecimiento felicísima y memorable.

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El Sábado de Gloria se despobló la ciudad, más de cinco mil personas llenas de entusiasmo y deseosas de recibir la locomotora se constituyeron en la estación. A las once y sesenta minutos apareció la locomotora «Cataluña» que fue la misma que vino el viernes, y un movimiento de expectación de curiosidad y de satisfacción se notó en la muchedumbre, que a los pocos instantes la divisó dedicándola frases de admiración y de simpático cariño.

Guadix ha recibido dignamente al tren expedicionario.

¿Cuando presenciará el solemne acto de la inauguración?

GARCI-TORRES.

VANDALISMO,

Por iniciativa de Mr. Exac acordó la colonia francesa construir un pequeño monumento de piedra a la memoria de Mr. Chistofieau, vilmente asesinado en el pueblo la Alamedilla en Noviembre último. Al efecto, y bajo la dirección de don Cecilio Utrilla quedó terminada dicha obra en el sitio llamado el Anchurón, esperando únicamente la llegada de los bolquetes para ser trasladada al cementerio del indicado pueblo; pero una mano criminal en la noche del Jueves Santo destruyó los trabajos efectuados valiéndose para ello de un cartucho de dinamita.

Protestamos enérgicamente de hechos de tal naturaleza, y sentimos vivamente que los habitantes de esta región hospitalaria de la noble nación española, puedan ser autoras de tan miserables actos de salvajismo.

Afortunadamente, un individuo no da carácter a una región, y no podemos los demás ser responsables de su locura o de su maldad.

Mr. Exac, que partió ayer para París, es portador de tan triste y vergonzosa nueva.

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