La situación sanitaria que padecemos ha obligado a cambiar la forma en que los tradicionales Reyes Magos de Oriente eran recibidos con mayor o menor fortuna en el municipio. 

Este año el reto era casi mayor aún uno o por eso dejó de congregar a menor número de gente. 

Se estima que casi unas 3.000 personas pudieron asistir entre padres e hijos a la especial disposición que se pudo organizar para que el dispositivo denominado para la ocasión como Caminito de Belén tuviera todas las garantías posibles y que la ciudadanía respetará salvo algunas excepciones en su totalidad. 

Fue así como ya se anunciara también desde estas páginas en que los vehículos de los Reyes Magos tradicionales quedaron posados en la plaza de la Constitución.

Hasta ahí terminaron su recorrido tras haber pasado los ilusionados niños y niñas, mayores y menores asistentes que formaron una larga cola que acabó llegando hasta el palacio de Villegre para poder incorporar al ansioso público infantil por contemplar a sus majestades de Oriente quien a pesar del intenso frío han estado acompañados por la estrella de la Ilusión, el Gran Visir y diferentes pasacalles de animación. 

Este año no hubo discursos de ningún tipo lo que facilitó que se diera un paso más fluido del público asistente y que en consecuencia se pudiera terminar antes un espectáculo que en otros tiempos adolecía de excesivo protagonismo que no correspondía, de lentitud y de padecer una situación adversa que este año, en cambio se ha evitado y del cual se puede tomar nota para otras ocasiones mejores.

La seguridad ha estado muy visible gracias al dispositivo de Protección Civil para la ocasión.

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