Por Antonio Huertas

Primero llegaron ellos, provenían del continente africano. Durante milenios fueron ocupando las cuevas de las montañas en las postrimerías del Mediterráneo, desde Bulgaria hasta Gibraltar. Con el transcurrir de las generaciones se les reducía la pigmentación oscura de la piel. Conservaban un instinto perdido, quizá por esa razón les resultaba difícil abandonar un valle que les proporcionaba cobijo y buena caza. Vivían en clanes, qué en contados acontecimientos se reunían con otros clanes neandertales para el intercambio de conocimientos de plantas medicinales, y técnicas acerca de fabricación de utensilios de piedra y curtidos de la piel entre otros.

Más tarde fueron instalándose los sapiens, estos con la característica pigmentación oscura, que la piel en África desarrolla para combatir el sol. 

La nueva especie o raza era más versátil, con gran capacidad de adaptación, capaz de nadar o correr a una velocidad superior, y dotada con unas manos muy hábiles para fabricar armas de largo alcance.

La glaciación, el frío intenso e interminable sometió a ambos al reto de sobrevivir. Ni que decir tiene que la ventaja fue para el sapiens, capaz de desplazarse lejos y con gran capacidad para abatir presas. Incluso arrebataban a los otros los refugios naturales que constituían las cuevas, sumando a las conquistas las zonas de caza.

El neandertal cada vez más aislado, imposibilitado para establecer contacto con otros clanes. La consanguinidad provocaba que hubiese poca fertilidad, frente a sus vecinos los sapiens que se expandían con relativa facilidad.

Incluso recurrían los primeros, en arriesgadas incursiones a raptar mujeres en los asentamientos pertenecientes, a los que ya eran enemigos declarados. 

El hecho de que en los refugios neandertales nacieran críos aunque fuesen mestizos, suponía un alivio para la sostenibilidad del grupo. Mimaban a las crías desde el momento de nacer, pues garantizaban el relevo, sobre todo en las partidas de cazadores.

El intercambio genético está constatado y admitido por la comunidad científica. Los secuestros de mujeres, la falta de adaptabilidad, y la ocupación de valles cuando el mundo se congelaba, propició que unos se impusieran a otros. Pero como para todas las especies, el principal objetivo en términos evolutivos, era el cuido y protección de los retoños.

Deja una respuesta