En la tarde de ayer concluía una prueba deportiva solidaria a eso de las 21,15 horas en la plaza del molino de Jérez del Marquesado.

Se trataba de la edición única y exclusiva del reto de cinco pueblos, cinco picos que el atleta Jose Mº Perez (Pepillo) del club de montaña Accilant había contraído consigo mismo en un gesto solidario con Jonathan Lorente con la exclusiva misión de recaudar fondos para que este aldeireño de la misma edad que Pepillo, pueda recibir un costosísimo tratamiento contra el cáncer que padece.

El reto era inédito. Se trataba de cubrir la distancia de 125 km partiendo desde la cara norte de S. Nevada y que consiste en afrontar la subida a cinco picos de más de 2000 metros en la cara norte del macizo de S. Nevada, todos en el Marquesado del Zenete.

Pepillo salió el día 26 de septiembre a las cinco de la tarde desde Ferreira para subir hasta el Chullo (2611 m. altitud) para bajar desde ahí hasta Aldeire (1297 m), acometió la subida hasta el Morrón del Mediodía  (2756 m.) para bajar de nuevo a Alquife (1195 m) y volver a subir al Alto de S. Juan (2786 m) y desplazarse hacia Lanteira (1278 m) desde donde volvería a ascender hasta el pico del Gallo (2912m) para bajar hasta Jérez del Marquesado (1230 m) y finalmente ascender al picón de Jérez (3090m) y acabar de nuevo en Jérez del Marquesado (1230m). 

Se propuso y lo ha conseguido salvar nada menos que: 125 km con 17.000 metros de desnivel acumulados. Toda una proeza en la que por supuesto ha estado acompañado por un buen número de atletas de ultra trail y montañeros de la comarca tanto del club Accilant como de otros clubes de la comarca que han estado pendientes de él, de suministrlarle víveres, acompañamiento, ánimos y todo el apoyo que era preciso para poder afrontar especialmente la noche que nos consta que ha sido dura, con mucho frío, a pesar de que iban preparados, sin senderos trazados por los que discurrir, sin balizas, solo levemente iluminado con la luz de la luna que le prestó su pálido fulgor, para que pudiera salvar, piornos, pedregales y pendientes tanto de subida como de bajada hasta la duda de Jérez del Marquesado.

Y es que, cuando casi lo tenia conseguido, el cansancio ya había hecho mella en su ánimo y en el Postero Alto en su primer paso, ya comunicó que probablemente se quedaría en Jérez del Marquesado. 

Sin embargo, en el refugio del Postero Alto, se le unieron algunos compañeros más que subieron desde Jérez para acompañarlo en lo que podría ser la finalización del reto, conscientes por supuesto de la enorme tirada en kilómetros que ya había hecho.

Y lo que es la mente, y por supuesto la alimentación. 

Cuando Pepillo se vio en la plaza del Molino de Jérez animado y reconfortado por la comida y sabiendo que había nuevos compañeros que estaban dispuestos a unirse a él, si así lo decidía, a acompañarle, para volver a subir hasta el Picón; Pepillo se armó de adrenalina extra y decidió que había que intentar terminar el reto como fuera, aunque se pasara de la hora prevista, aunque se volviera a pasar frío.

Y fue, de este modo, como de nuevo tornaron a subir la empinada ladera que lleva por la vereda real de Trevélez hasta el refugio del Postero Alto, en el cual ya no quedaba nadie, prácticamente. 

Tan solo se cruzaron con algunos montañeros que ya bajaban de vuelta y que tuvieron palabras de ánimo y admiración para la gesta deportiva solidaria que estaban conociendo y contemplando en directo.  

Todavía en el ascenso aun se incorporó, a la altura del nacimiento del Alhorí en el circo glaciar del mismo nombre, otro deportista que venía arreando fuerte porque pensaba que no los iba a coger. 

Si que lo hizo y fueron cinco personas finalmente, los que coronaron el último pico de este reto solidario por Jonathan Lorente.

Y casi sin solución de continuidad, tras el descanso y las fotos de rigor, entre gritos de ánimo y admiración tornaron a bajar con las piernas maltrechas por el cansancio pero con la ligera sonrisa en los labios, pensando en las fuerzas que daba el saberse ganadores de este reto porque habían conseguido alcanzar la última cumbre que quedaba de la comarca.

De nuevo, fueron capaces con los ánimos que insufla la bajada, hasta de volver a trotar cuesta abajo, para intentar que no les pillara demasiado el anochecer que caía con paso firme. 

Por fin, Pepillo y sus acompañantes entraban por una de las esquinas de la plaza del Molino, entre aplausos de un buen número de seguidores, de voluntarios, de admiradores, que mascarillas puestas como obligaba la situación de la pandemia, dió en llegar hasta el centro de la plaza y dar con una sentada en el centro de la misma, por concluido el reto que se propusiera el día anterior. 

Han sido, nada menos que 125 km de montaña, cinco picos, cinco pueblos unidos, 17.000 metros de desnivel acumulado, 29 horas de esfuerzo deportivo, de cabezonada solidaria para alcanzar un reto inédito, que ha unido tanto el deporte con el territorio como la solidaridad de las personas, que con gestos callados, sencillos, llenos de cariño, han tratado de poner su granito de arena para que la esperanza no falte en la recuperación de Jonathan Lorente.


Deja una respuesta