Vertidos incontrolados en las proximidades de los caminos pueblan con demasiada asiduidad, por desgracia, el paisaje campestre y de ocio de la ciudad accitana. 

Son muchos los ciudadanos que tienen que asistir impertérritos para no enrojecer de vergüenza ante escenas tan flagrantes como ésta: un vertido de escombros procedente de un arreglo doméstico el cual resulta como casi siempre, mas dificultoso llevarlo hasta ese lugar, de costumbre de este ciudadano, que hacer lo correcto y que no es otra cosas que depositarlo en el contenedor en el que está obligado para no ensuciar y degradar aún más, su entorno, nuestro entorno, el entorno de todos.

Sin embargo también produce sonrojo, que la autoridades municipales, no estén atentas y ejerzan de valedores del medio ambiente urbano, para proceder con diligencia y celeridad, a pesar de que lo anunciaran a bombo y platillo, mediante una campaña municipal, y que sin embargo, vemos y comprobamos, con buena muestra de ello, que luego donde dijo Diego, ahora no hago, ni digo nada.

Es nuestra la vergüenza, pero también nuestra responsabilidad y por supuesto, también su obligación de no conceder ni una oportunidad más, para la inmundicia.

Por cierto, está situado en el camino de servicio que accede desde la rambla de Baza hasta la vía cercano a una explotación de melocotones.

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